Su debut fue haciendo de cadáver. Puede que dicho así no resulte muy distinto del viejo cliché del actor que debuta como mayordomo diciendo "la mesa está servida", pero hubo algo de ese amor interrumpido entre Ricardo Morales (Pablo Rago) y Liliana Coloto (Carla Quevedo), que traspasó la pantalla y convirtió al extinto personaje de Liliana en la locomotora emocional que tanto conectó a los espectadores con la obsesión del personaje de Ricardo Darín en El Secreto de sus Ojos. Sobre ese personaje y lo que significó en su carrera, Quevedo le contó a LA NACION: "La importancia que tuvo fue la del primer paso. Para mí, fue un aprendizaje enorme, fue mi primera experiencia profesional y estando ahí, en el set, fue que tomé la decisión de que eso era lo que quería hacer de ahí en adelante".
Va a sonar extraño, pero lo cierto es que desde ese momento, la Liliana de Quevedo se convirtió en uno de los muertos más importantes de la historia del cine argentino y en un primer paso en la construcción de una actriz.